Lubet Garrido Díaz
Directora General
ALDATU
LIDERAR PARA CUMPLIR SUEÑOS
Día con día nos vemos impactados por el ambiente que nos
rodea y las personas con quienes compartimos nuestra vida, pero
aquellos momentos donde conocemos a alguien que nos cambia
la manera en la que percibimos el mundo, son días que jamás olvidamos. En mi vida he tenido varios ejemplos de cambio, pero
aquellos que han formado mi personalidad y apoyado a moldear
mi misión de vida pertenecen a personas que, para mí, son ejemplos de liderazgo positivo en sus entornos, son mi mayor inspiración.
Todos ellos tienen características comunes: personas que se han
enfocado en dar a los demás antes que a ellos mismos, buscan
siempre un beneficio que pueda ser permanente o al mayor plazo posible para los involucrados, son individuos que se ganan el respeto no lo piden y viven el estilo de vida que predican; y finalmente creen lo que enseñan.
Aprender de estos maravillosos seres humanos transformó por
completo mi manera de enfrentar el mundo, mi forma de relacionarme y liderar cada grupo o equipo de trabajo en el cual he
tenido oportunidad de colaborar, pero pensar en liderar una empresa y ser la cabeza de decenas de personas, aunque siempre fue
mi sueño y aspiración en la vida, sentía miedo al fracaso y que
carecía de un equipo exitoso que compensara mis deficiencias, en
definitiva, no me sentía lista para emprender un negocio.
Liderar una empresa va más allá que dar órdenes, vender productos o servicios, asistir a reuniones con altos directivos y clientes.
Para mí liderar es inspirar, es trabajar día con día para ganarte la
confianza de las personas, ya sean clientes o miembros de tu equipo de trabajo, realizando acciones que fomenten tu credibilidad,
tu confiabilidad, tu cercanía y que dichas acciones se perciban
orientadas a un bien superior. Liderar implica mucha responsabilidad porque la vida de las personas será influenciada por todas y
cada una de las acciones que realices, incluso las que a veces consideramos pequeñas e insignificantes, terminan siendo motores
de cambio.
Como mujer empresaria considero que el reto es aún más grande porque a pesar de los avances en la sociedad aún vivimos una
época donde una mujer emprendedora, que además se está realizando quizá como esposa y madre y que logra tener una vida
en balance, sigue siendo un elefante blanco. Aún vivimos en un
mundo lleno de paradigmas y obstáculos que necesitamos aprender a dejar atrás. Debemos ver un mundo de oportunidades y que
éstas sean el motor que nos impulse a hacer la diferencia, a llegar
a lugares donde nuestra inspiración pueda afectar positivamente
a más personas, donde los sueños puedan más que las realidades.
Siempre soñé con emprender mi propio negocio, me costaba trabajo encajar mi manera de ser y mis percepciones en los grupos
que me rodeaba, mi ética personal y mi visión del mundo estaba
orientada a resolver grandes problemas que percibía pero que increíblemente nadie estaba proponiendo soluciones y mucho menos, entendía que los problemas que vemos son sólo efectos, sabía
que lo que tenía que hacer, sabía que tenía que hacer la diferencia
y atacar las causas para poder hacer la diferencia.
Llegó el ansiado día en el que me sentí libre, sin miedo y junto
con los mejores socios y empleados creamos un sueño compartido donde pude usar mi filosofía de liderazgo como pilares para
la construcción de nuestra organización: creer lo increíble, pensar
lo impensable y volar muy alto. Hoy soy feliz de haber dado ese
brinco de fe que me permitió crear mi empresa, ALDATU, porque descubrí que no hay mayor alegría que ayudar a los demás
para hacer sus sueños realidad, porque a través de ellos cumplo el
mío, trasciendo.
Albert Einstein decía que la definición de locura es creer que, haciendo lo mismo, obtendrás resultados diferentes; es momento de
dejar de vivir en una burbuja, salir de nuestra zona de confort y
comenzar a hacer la diferencia, los sueños son una realidad si decides emprender el vuelo.




