Alex Orozco
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Alex Orozco

Country Manager

Atrápalo México

LA COMPENSACIÓN Y SUS BENEFICIOS
Al hablar de compensación, es común que pensemos automáticamente en un salario. El origen de la palabra viene precisamente de una forma de retribución muy común en el antiguo Imperio Romano, la sal. Así se pagaba a los soldados y a algunos trabajadores. Por suerte para nosotros, la retribución ha evolucionado mucho desde entonces.
Hoy en día, en una sociedad híper-conectada y en la que fácilmente podemos saber qué pasa en el otro lado del Mundo, es importante comprender qué motiva a los empleados a trabajar en nuestra empresa y no en la del otro lado de la calle.
Si bien el salario es una parte común al pensar en retribución, también lo son las vacaciones. En la actualidad la legislación la￾boral mexicana obliga a las empresas a reconocer seis días de des￾canso tras un año de trabajo. Estas cifras contrastan fuertemente con otros miembros de la OCDE como España (21), Francia (28), etc… Según estudios de esta organización, México es el país con menos tiempo libre entre los miembros de la OCDE.
El tiempo libre es un activo muy importante y, en el caso de Atrápalo, siendo como somos una empresa de ocio y viajes, nos sentimos muy comprometidos con facilitar que los empleados puedan disfrutar de él. Por lo que nos preocupamos de que todo el personal que forma nuestro equipo tenga la posibilidad de disfrutar de su tiempo libre. Eso implica facilitar más días de vacaciones que los que nos marca la legislación y respetarlos como lo que deben ser, días de desconexión de las responsabilidades laborales. Eso quiere decir que no hay llamadas ni correos de consulta, salvo que
se trate de algo realmente importante y urgente. Puede parecer algo muy obvio, pero según la OCDE el 40% de los mexicanos trabaja durante sus vacaciones.
Otro punto a tener en cuenta son los horarios. Tener horarios flexibles de entrada y salida permite que los empleados «tengan una vida» fuera que los motive a terminar con sus responsabilidades laborales y salir a disfrutarla.
Dejo a un lado los vales de despensa, seguros médicos, fondos de ahorro y demás prestaciones porque, en el fondo, son cosas que el empleado puede conseguir con dinero. Son una extensión del sueldo, sin duda atractiva, pero que no responde a la pregunta que desata todo este tipo de compensaciones: ¿Qué debo hacer para retener el talento en mi empresa? Si la respuesta fuese tan sencilla como «más dinero» podríamos resumir todo en una ecuación que calculase la rentabilidad del empleado y definir un sueldo máxi￾mo que nos indicase cuándo es conveniente dejar ir al empleado. Pero por suerte o por desgracia, las personas buscamos algo más que la remuneración económica.
A lo largo de los años de trabajar con personas y dirigir equipos he detectado que hay un triángulo que, si está equilibrado, hace que un empleado esté a gusto y comprometido en la empresa. El triángulo de las 3 R’s.
Remuneración: es la más sencilla de entender y el apartado que suele centrar las negociaciones. En este apartado incorporo el sueldo, variable, vacaciones y prestaciones clásicas. Todo lo que se consigue con dinero.
Reconocimiento: Este apartado requiere de un esfuerzo humano de la empresa. ¿Valoramos el esfuerzo del empleado?, ¿Hacemos el ejercicio de reconocerlo?, ¿Proponemos ascensos y me￾joras a quien lo merece o esperamos a que nos notifiquen que se van a otra empresa?, ¿Se tiene en cuenta a los miembros del equipo cuando se presenta una ocasión de promoción? El error más común en este apartado es dejarlo en manos de la personalidad de cada líder de equipo y suele ser una de las principales causas de pérdida de talento.
Realización: ¿Mi trabajo me llena?, ¿Estoy orgulloso de lo que hago? Este apartado depende en gran medida del empleado, pero como empresa podemos crear espacios y propuestas que faciliten la realización del equipo.
No se trata de poner unos mínimos a ninguno de los tres lados del triángulo. El equilibrio depende de lo que cada persona quiera y de su situación personal. Habrá quién a cambio de un gran sueldo tolere que su empresa no le reconozca sus esfuerzos o que le de igual si le gusta su trabajo. Lo mismo podría valer para alguien que trabaja en una ONG con un sueldo bajo, pero que acaba su jornada laboral con una sonrisa de oreja a oreja. Hay tantos equi￾librios como personas.

Como empresa, en Atrápalo, consideramos que es importante centrarnos en esa segunda R, el Reconocimiento. Es necesario dedicar tiempo a conocer las motivaciones de los miembros de nuestros equipos, el día a día del proyecto y los esfuerzos realiza￾dos para la obtención de los resultados.
Como cualquier iniciativa interna, si queremos asegurarnos de que se cumple, es necesario establecer un sistema que lo facilite.
Hay infinidad de formas para hacerlo, desde aprovechar las revisiones de objetivos para preguntar al empleado su opinión e ideas y hacerlo partícipe -en la medida de lo posible- en la definición de los objetivos, a programas de reconocimiento, esquemas de premios, compensación de jornadas extras, etc… cada empresa debe buscar su modelo en función de sus necesidades.
Lo importante es tener claro por qué hacemos esto, por el talento. Valorémoslo, pero no nos quedemos ahí, fomentémoslo y cuidémoslo. Pensemos que una de las peores cosas que le puede pasar a una empresa es que sus empleados no se presenten a trabajar mañana.


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