Carlos Sandoval Gómez
Presidente Ejecutivo
Grupo Pozzeidon
MÁS ALLÁ DE LA CONTRATACIÓN DE
EMPLEADOS AUTO-MOTIVADOS
Estamos hoy ante la inminente transformación de la forma en
que se busca contratar y retener al talento en las compañías. Con
más de 15 años de experiencia al presidir una empresa dedicada a
la administración de personal y servicios en Recursos Humanos,
he podido constatar que el cambio se viene gestando a gran velocidad y que debe saberse abordar para obtener de él las mejores
experiencias posibles.
Es paradójico que, siendo México, un país con enorme demanda
de empleos, las estadísticas refieren que las organizaciones pasan
dificultades abrumadoras para encontrar colaboradores con las
competencias suficientes para realizar sus funciones; y no sólo eso, una vez identificados algunos candidatos, el desafío es todavía mayor al tratar de distinguir si ese perfil efectivamente logrará
marcar diferencias positivas con su gestión en el equipo de trabajo.
Y si bien, encontrar perfiles adecuados es todo un reto, éste es
mayor cuando se busca que el candidato potencial cuente también
con una actitud que facilite sobrellevar cualquier obstáculo y al
mismo tiempo encontrar la motivación en el día a día; con ésta
última, el camino para encontrar su propio desarrollo personal y
económico puede apreciarse más sencillo, y con ello podrá hallar
razones y estímulos suficientes que desemboquen en el logro de
las metas más elevadas para su empresa.
Estamos ante un nuevo reto: poner a prueba toda la inteligencia
disponible para distinguir al candidato con altos niveles de motivación; un individuo que con impulso, actitud y entusiasmo, sea
capaz de llevar a buen puerto aquel proyecto que se le asigne sin
importar los contratiempos; que genere beneficios a largo plazo,
altos retornos de inversión y mayor productividad; un trabajador
comprometido que permita contribuir con su gestión a la competitividad de una empresa, y ¿por qué no? a la de nuestra nación.
Si en verdad queremos contar con colaboradores de este nivel, entonces es preciso tener una mentalidad abierta como reclutadores
o patrones para dedicarnos a fomentar, proveer recursos y procesos, pero también ambientes necesarios donde las personas se
desarrollen. La flexibilidad se nos requiere no sólo en el ámbito de
la actuación sino también en el del pensamiento, sólo así las organizaciones podrán encontrar cada una de las características que
podrán adoptar como sus propios elementos diferenciadores en
el mercado y que les impregnarán de un distintivo muy útil como
factor de atracción del talento correcto y alineado a los objetivos
de la organización.
Ahora bien, enfrentamos también un panorama laboral en el que no sólo hay que hacer frente a las circunstancias del negocio sino también a la convivencia entre generaciones en los espacios de trabajo. Si bien se ha comprobado que contar con equipos inter-generacionales puede ser fuente enriquecedora de ideas
y detonadora de productividad, compone a la vez un desafío al
hablar de cultura y clima organizacional, sobre todo, porque los
motivadores para cada trabajador pueden convertirse en elementos diametralmente distintos, mientras unos buscan estabilidad
y orden, otros pueden estar buscando diversión y adquisición de
experiencia.
Sin embargo, el reto se hace todavía más desafiante al referirnos
a la retención de los integrantes más jóvenes de la organización:
los Millennials y Centennials que ya vienen en camino a insertarse
a las filas laborales para formar parte –se calcula- de más allá del
50% de las plantillas en las empresas. Se trata de generaciones que
con su mentalidad y herramientas tecnológicas, están trazando
tendencias respecto a modelos de negocio y maneras de hacer las
cosas en los centros de trabajo, desafiando así, todas aquellas estructuras y formalidades con las que solíamos trabajar durante las
últimas décadas.
Con los Millennials en particular (jóvenes que hoy oscilan aproximadamente entre los 20 y 35 años), debe generarse una conexión
emocional que les permita sentirse identificados con las metas de
la compañía en la que laboran puesto que necesitan, en muchos
de los casos, sentirse identificados con el lugar en el que trabajan
para no sólo conocer los objetivos del negocio sino hacerlos propios. Son ahora estos jóvenes quienes manejan una alta expectativa alrededor de los empleos que pretenden obtener.
El asunto principal respecto al talento joven en México y alrededor del mundo radica en que estamos tratando con generaciones
quienes hoy en día evalúan a las empresas que les resultan interesantes para trabajar, analizan sus características, sus fortalezas y los beneficios que otorgan; desean conocer el impacto en la carga
de trabajo que se les va a asignar y qué tanta afectación producirá
en su vida personal; tienden a buscar empresas que les permitan
más y mejores oportunidades de progreso, funciones altamente
interesantes, empresas socialmente responsables, preocupadas no
sólo por el ambiente sino también en ofrecer productos y servicios de calidad.
Esta generación de jóvenes es tendiente a participar en ambientes interculturales, tener movilidad, flexibilidad en el trabajo para
manejarse por resultados, y no menos importante, un pago competitivo; todo esto sin dejar atrás el equilibrio de trabajo y familia, lo que obliga a cualquier organización que pretenda crecer y
ver multiplicados sus ingresos, a mirar cómo es que el mundo ha
cambiado para efectuar las transformaciones necesarias para que
de la manera más rápida y fácil posible ella misma se adapte a los
nuevos entornos de negocio. No por nada empresas como Google
y Amazon han virado sus políticas de contratación a estrategias
innovadoras que las hacen seguir en la cima de los negocios.
Todo lo anterior se traduce en preocuparse realmente por el bienestar de los colaboradores, lo que hoy en día resulta estratégico
para las empresas e involucra, entre otras cosas, extender programas a favor del balance de vida y trabajo, desarrollar un manejo
de nuevos y mejores hábitos, la prevención de adicciones, entre
otros temas más, que responden a atender las necesidades particulares de cada empleado para abonar así a mejores condiciones
que propicien su alta productividad.
Todo esto implica asumir el compromiso de realizar esfuerzos
constantes por parte de las empresas para permitir a los colaboradores disfrutar más la vida, conservar mejor salud, manejarse
con un propósito de vida claro y generar relaciones confiables y
de alto nivel de compromiso. De tal forma que son las empresas
las que deben garantizar ambientes donde el empleado encuentre la plataforma para hacer frente a los vertiginosos cambios y en
donde se espera que ahí produzca resultados eficientes y efectivos
en el menor tiempo posible, cuestión vital para que cualquier organización responda de manera competitiva a la dinámica actual
de los mercados.
México precisa de productividad; no obstante, hay que entender
que hoy en día la asistencia física de los colaboradores a las oficinas no representa un elemento que necesariamente contribuya a
la misma; debemos ser claros en que corresponde a las empresas
incrementar las posibilidades para que los colaboradores eleven
su nivel de desempeño y sus resultados. Una parte se logra con el
fomento al desarrollo constante de las competencias, otro elemento es el brindar salarios competitivos.
Sin lugar a dudas, las empresas deben considerar que la gran fórmula actualmente consiste en la generación de ambientes donde
la gente pueda dar rienda a la creatividad y a la innovación como
el principal motor de las grandes propuestas y decisiones de negocios.




