Miguel Ángel Alonso Rubio
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Miguel Ángel Alonso Rubio

Director General

Acciona Energía

IDENTIFICANDO UN LÍDER
Hace once años, en uno de mis innumerables viajes de trabajo,
estaba en el aeropuerto de Bilbao esperando para tomar un vuelo
a Frankfurt. Todavía los smartphones no contaban con las aplica￾ciones que tienen hoy en día. Tenía por delante dos horas y media
para dedicarlas a mí mismo, quizás un poco de meditación, pre￾parar la agenda del día siguiente o leer alguno de los documentos
que llevaba en la mochila.
Mientras caminaba. pasé por delante de una librería y me detu￾ve delante de una columna de típicos libros de bolsillo, de tapas
amarillas, típicos libros de lectura rápida dedicados al auto-apren￾dizaje. Me gusta leer, pero no ese tipo de textos, pero por alguna
extraña razón el impulso me llevó a comprar uno de ellos con la intención de leerlo en el vuelo.
El libro era muy adictivo y de fácil narración. Trataba de un grupo
de personas con distintos problemas; personales, laborales, exis￾tenciales, y de alguna otra índole. Estos sujetos viajaban a un mo￾nasterio para tomar un seminario de superación personal. Cada
uno de los personajes tenía unas características particulares muy
dispares, un alto directivo de una empresa, un ama de casa, un
esposo infiel, un ejecutivo de ventas, un maestro frustrado, etc.
Los conductores del seminario eran monjes con diferentes expe￾riencias vitales que de alguna u otra manera los habían llevado a
dedicar su vida al prójimo, renunciando a sus vidas anteriores.
A lo largo de la narración a cada una de las personas se les hacían
entrevistas para que cada uno alcanzara a superar su problema
por sí mismo, buscando respuestas en su interior. Lo curioso de
la disciplina era la forma de provocar la búsqueda de respuestas.
La investigación estaba basada en una pregunta simple, muy sim￾ple ¿Cuál era para ellos el modelo de hombre ideal para ser un
líder? ¿Quién encarna los atributos del perfecto líder? ¿Conocían
a alguien así? Todos ellos se esforzaban por buscar las mejores
esencias para asignarle a un líder, el hombre que debería reunir
las características ejemplares del liderazgo. No tenían más infor￾mación para definir al líder, con lo cual, todos ellos basados en sus
experiencias personales, describían a un personaje ideal. Carac￾terísticas como honradez, inteligencia, humildad y otras muchas,
fueron estipuladas al líder excelente. Cuando ya habían hecho ese
primer análisis, el guía les invitaba a pensar en una palabra que
contuviera todos esos atributos. Nadie conseguía encontrar la pa￾labra idónea que simplificara la ecuación.
El guía líder, al final de la sesión, los invitaba a pensar en el ver￾bo SERVIR. Dejaba como tarea, reflexionar si ese verbo resumía
todos los atributos que un líder debe tener, además los animaba a
recapitular si existía alguna persona que ellos hubieran conocido o tenido referencias de alguien que hiciera honor a tan especiales
referencias.
La lectura me hizo pensar a mí también, tanto en los atributos, en
el verbo y ¿cómo no?, no paraba de devanarme el cerebro pensan￾do en personas o personajes que se podían ver reflejados en ese
espejo de líder, pero la verdad, es un tema que me ha preocupado
toda mi vida profesional. Cada vez que me venía alguien a la men￾te, siempre encontraba algo para descartarlo. El dilema me tenía
enganchado al libro y me hacía leer y leer cada vez más rápido. No
encontré ni una sola persona que se apegara al perfil.
Cuando definitivamente se resolvió el enigma, creo que como cada
uno de los personajes del libro quedé profundamente impactado,
porque era tan obvio, estaba delante de mí todo el tiempo y jamás
pensé en él. Tanto los personajes del libro al igual que yo, senti￾mos una profunda sensación de escuchar (en mi caso), de leer su
nombre. Sé que todos estamos esperando a que escriba su nombre,
pero si me lo permites, seguiré ocultándolo por el momento.
En ninguna escuela de negocios, master, curso de alta dirección
o asignatura de liderazgo a lo largo de estos años he vuelto a ver
referencias a él. Como les dije, la preocupación por analizar esti￾los de liderazgo a lo largo de mi vida profesional ha sido y sigue
siendo una constante para mí. De alguna manera aquel libro mar￾co mi forma de ver a los líderes o supuestos líderes que me he ido
topando en mi carrera a partir de entonces.
Si nos ceñimos al verbo que define a nuestro líder “ideal”, el ver￾bo SERVIR, encontraremos en esta palabra todas las soluciones
a nuestras disquisiciones sobre qué es un líder. Un líder ayuda
en los problemas, posiblemente no da la solución, pero ayuda a
encontrarla. Un líder no ejecuta cuando la tarea se pone pesa￾da, pero está junto a su equipo como señal de apoyo, el líder no
da órdenes, predica con el ejemplo. Cuando hay que definir una estrategia para la compañía, pide opinión a sus asesores. Reparte
tareas, reorganiza en base a los atributos de cada persona. El líder
da soporte cuando alguien está afligido. El líder asume la respon￾sabilidad en el fracaso y reparte méritos en los éxitos. El líder no
piensa en él, piensa en el equipo, y así sucesivamente….
Quizás si pensamos en un buen jugador de futbol, un centro
campista, el capitán del equipo cumpliría con muchos de estos
atributos; reparte juego, defiende cuando el contrario ataca, ataca
cuando el equipo va a la portería del rival, protege a sus jugadores
delante del árbitro. Pero no siempre se cumplen el resto de atribu￾tos, ya que el capitán se lleva el mérito, levanta la copa y es difícil
que represente el resto de valores; humanidad, honradez, discipli￾na… No quiere decir que un jugador no los pueda tenerlos, pero
es complicado en el mundo de hoy.
Si pensamos en una madre, posiblemente ensalce también los va￾lores que le pedimos a un líder, como sacrificio, dedicación, edu￾cación, sonrisa a pesar del dolor, etc., pero su círculo se circuns￾cribe al ámbito familiar. Que de por sí ya es mucho, pero está lejos
de ampliar su influencia al resto de la sociedad de tal manera que
trascienda, de tal suerte que todas las madres del mundo las poda￾mos incluir en nuestro modelo de líder.
Podríamos seguir describiendo personajes anónimos que se acer￾can a nuestro líder ideal, pero siempre les faltaría algo, siempre
encontraremos una objeción, pero a nuestro líder en cuestión, la
interrogante de mi libro, no le falta nada. Nuestro personaje es
Jesús de Nazaret.
Espero que haber desvelado su nombre los haga pensar en él. ¿Por
qué nadie lo utiliza como referencia para describir al líder? Para
mí, después de algo más de una década, sigue encarnado mi ideal
de líder. No podemos ser como él, pero podemos seguir su ejem￾plo en cualquier faceta de nuestras vidas. Sacrificio, honradez, disciplina, inteligencia emocional, humanidad y dedicación.
La vida de Jesús y cada uno de sus episodios son un ejemplo que
podemos aplicar en nuestra empresa para mejorar cualquier pro￾ceso, problema, visión, misión o motivación, en nuestra com￾pañía. Su vida cambió el mundo, pero si utilizáramos una biblia
como manual de liderazgo, como guía de resolución de procesos,
también cambiaría el ámbito profesional. No hay un líder más ac￾tual que él.


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