Maite Rodríguez
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Maite Rodríguez

Directora General

Clear Channel

VELOCIDAD: LA PALABRA QUE DEFINIRÁ EL SIGLO

No por muy repetida y usada la frase de Bill Gates,
“El mundo va a cambiar en los próximos diez
años más de lo que lo ha hecho en los últimos
cincuenta años”, deja de ser hoy más cierta

Todos sabemos que invenciones de los pasados siglos como el automóvil o la televisión tardaron más de 100 años en hacerse masivos. En los noventa se creó la World Wide Web (www) y en 2015, solo 25 años después, ha logrado llegar al 90% de los hogares estadounidenses. Lo particular de este siglo es que los cambios se suceden con aceleración exponencial.
En relación al mundo empresarial, en los años ochenta del pasado siglo, la preocupación de las compañías fue garantizar la calidad total. En los noventa, se centraron en la reingeniería, fundamental para solucionar los problemas organizativos por medio del estudio de los procesos productivos. En los 2000 comenzó realmente la digitalización del mundo, y en el momento actual el concepto imperante como resultado de la explosión de internet será la velocidad. Concretamente la velocidad del cambio.
Las empresas que se están reinventando, transformándose y adaptándose a la velocidad del cambio, son las que están creciendo. Los únicos sectores que presentan crecimiento son los que incorporan internet y tecnología a sus negocios. A pesar de la crisis imperante, hay empresas capaces de adaptar su modelo de operación a las nuevas circunstancias, oportunidades y necesidades tecnológicas.
Son las que evolucionarán en un mercado altamente competitivo. Especialmente en el mundo de la Comunicación en el que trabajo, el paradigma ha cambiado drásticamente. Antes, la comunicación con los consumidores era realmente un monologo, ahora puede ser y de hecho es, una conversación. El concepto de la inmediatez es básico. La duración de los conceptos y trending topics es muy corta, y rápidamente son sustituidos por los siguientes. Hay una sensación de vertiginosidad nunca antes experimentada y compleja de manejar para las anteriores formas de trabajar. La aceleración es tal que no se pueden resolver los problemas con la misma forma de pensar que cuando suceden. Y de hecho muchas de las innovaciones tecnológicas nacen y resuelven problemas que antes no sabíamos que teníamos.


Para tomar velocidad es necesario romper algunos mitos


Para las star-ups es más fácil, dicen algunos. Pero lo que hay que reflexionar es que no necesariamente una empresa grande tiene que ser más lenta. La dimensión brinda una oportunidad única para la productividad. Y es que parece que comúnmente aceptamos que la dimensión de una empresa es inversamente proporcional a su dinamismo. Pero esto es solo una excusa, porque se supone que las funciones en las empresas grandes están más enfo￾cadas y mejor distribuidas. Hay economías de escala y en realidad, os procesos debieran ser más eficientes. Tenemos ejemplos muy actuales como Apple, Google, E-Bay o Amazon que combinan di￾namismo y dimensión.
Pero nos encontramos muchas veces con que los procesos se identifican con esos animales prehistóricos que nos impiden ser ágiles. Escuchamos a menudo que son los procesos los que ralentizan las operaciones, pero no nos planteamos que quizá el problema está en que las personas no realizamos bien los procesos o éstos no están bien definidos. Si los tiempos y prioridades se establecen bien, los procesos deberían facilitar el trabajo, no impedirlo.
Ocurre que las personas a veces nos escudamos en la lentitud y complejidad de los procesos para justificar nuestro desacuerdo, desconocimiento o incapacidad.
Por tanto, la lentitud no está en los procesos, si no en las personas. Dicen que la velocidad de una organización es la de su eslabón mas lento. Por tanto, en este asunto juega un papel esencial la pro-actividad frente a la reactividad de los perfiles humanos en su totalidad, el elemento tengo entusiasmo frente al elemento necesito recursos. El ver como sí se puede frente al es demasiado complejo. El esto no es mi tarea frente al trabajo y las fórmulas colaborativas.
En mi experiencia he constatado que muchos de los frenos al cre￾cimiento son internos más que externos a la empresa. Para trabajar con la velocidad adecuada al momento es preciso, por tanto:

  • Crear los sistemas y la cultura en la empresa, para romper este tipo de mitos.
  • Tener los recursos humanos formados y empoderados en conceptos de pro-actividad, capacidad de aprendizaje, entusiasmo, innovación y trabajo colaborativo.

La velocidad como factor esencial para el crecimiento

Ante la digitalización y la globalización empresarial existe la necesidad del desarrollo ágil de nuevas formas de pensar en cómo mejorar la cadena de valor y de servicio para tener avance rápido y diferenciador en el mercado y esto no es una opción, es la clave del crecimiento.
Una empresa totalmente orientada a sus clientes, que conoce su negocio, y que está permanentemente abierta a las nuevas oportunidades acordes con su foco estratégico, puede anticipar y permitirse tomar algunos riesgos que otros competidores no toman.
La innovación y la creatividad se pueden manejar como disciplinas de modo que sean un elemento generador de ventajas competitivas, adelantándose y poniendo el foco en aquello que una empresa puede hacer sistemática y ágilmente mejor que sus competidores.
Los valores de la compañía para la que hoy trabajo son: Flexibilidad, Libertad, Visión de futuro, Compromiso y Velocidad. Estoy muy satisfecha de trabajar en una empresa que tiene estos valores entre los que se encuentra la velocidad, pero también otros muy relacionados con ella, y que además tiene un pilar muy sólido en la innovación como motor del desarrollo. Estas bases nos están permitiendo crecer y diferenciarnos en mercados complejos como lo es México, o en general en Latinoamérica.
Y como empecé con Billy Gates, acabo con Steve Jobs con el que comparto que:

“A veces cuando se innova, se cometen errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otras innovaciones.”


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