Miguel Ángel Rodríguez
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Miguel Ángel Rodríguez

Director General

¡Ay Güey!

SATISFACCIÓN LABORAL Y PERSONAL
Cuando leo cómo funcionan otros países o lo bien que hacen varias empresas extranjeras y nacionales, aquí en México, para lograr el bienestar de los colaboradores, me resulta difícil de creer.
Hace un año visité las oficinas de Zappos en Las Vegas y vi muchas cosas que me sorprendieron, realmente la gente hacía lo que quería en cuanto a su diseño de espacio laboral, tanto, que yo no lo permitiría. A mis ojos había desorden por todos lados, sin embargo, el ambiente era muy agradable, parecía Disneylandia. Y es de las empresas más exitosas de venta por internet; es decir, le va muy bien.
En los 30 días que estuve en Los Ángeles, preparando la apertura de nuestra tienda en Del Amo Fashion Mall, la primera en Estados Unidos, fue muy interesante ver la mentalidad de los trabajadores americanos y mexicanos que trabajan ahí, también se quejan de todo, saben que si los despides no esperan ninguna indemnización y solo quieren cobrar su sueldo. Es difícil ver el interés en lo que hace la compañía, por eso resulta tan evidente los grandes es￾fuerzos que hacen empresas como Google, Facebook o Apple, por darles ese sentido de propiedad y defender a toda costa las ideas
del líder. Para el resto, la diferencia son los logros que les da Estado, que protegen y otorgan bienestar: Buenos sueldos (por hora), prestaciones sociales, seguro de desempleo y algo muy importante SEGURIDAD, no solo en la empresa si no también fuera de ella.
Lo que me regresa de inmediato a mi país, donde sé que muchos empleados renuncian a sus derechos con tal de tener un empleo. Aceptan que no les den seguro social con la idea de que ganan más y se les va el dinero en impuestos, total, la mayoría se queja que además es un pésimo servicio el que ofrece el IMSS, pero en México nos conformamos con eso, es mejor que nada.
Debemos agregar de la dificultad que hay para trasladarse en la zona metropolitana (Ciudad de México y Estado de México), ya sea en auto propio o transporte público. La mayoría requiere al menos de 2 horas para llegar de su casa al trabajo. Si tienes coche, los estacionamientos son caros y si no buscar desesperadamente donde estacionar. Si viajas en transporte público, rezar para que no te asalten o el chofer no choque.
Ni hablar de la comida que pueden comprar, hay mucha y buena por todos lados, pero tal vez no sea la más nutritiva y la más higiénica. Sin duda, Polanco o Santa Fe deben estar fuera de mi panorama, pero qué pasa con todas las zonas industriales y todas las PYMES, las que NO tienen servicio de comedor. Es decir, solo si trabajas en un gran corporativo tienes mejores prestaciones, no lo creo, en santa Fe no hay donde estacionarse, ni en Polanco, ¡vamos! ni siquiera como cliente, menos como empleado.
Entonces, qué hacer por el bienestar de los colaboradores, ¿hacerles creer que cuando entran a la oficina se encierran en una burbuja y lo demás deja de existir? ¿Cómo pedirles que lleguen de buenas y tremendamente preocupados por hacer su trabajo si por todos lados hay problemas, hay inseguridad y hay pocos em￾presarios comprometidos con el bienestar de sus colaboradores? Las respuestas las sabemos todos: Eliminar la impunidad, la co￾rrupción, castigar a los políticos ineptos y no hacer más leyes, basta con respetar las que existen. Es prueba del éxito de otros
países, de donde nos queremos traer sus métodos y enseñanzas pero que no prosperan porque no es el mismo ambiente.
Esto ayudaría a tener más recursos para contar con mejores medios de transporte, descentralizar las zonas de trabajo, yo veo todo revuelto, las zonas habitacionales como Polanco o la Condesa se han convertido en oficinas o restaurantes. No hay claridad por parte de las autoridades de dónde se vive y dónde se trabaja.
Nada de esto pasaría si no hubiera empresarios que corrompen autoridades para establecer giros en lugares indebidos y las autoridades se dejaran corromper. Es enorme el trabajo que debemos hacer si queremos tener mejor calidad de vida, como empleados, como empresarios, como ciu￾dadanos, tenemos muchas virtudes y muchos defectos.
¿Por dónde empezar? Por uno mismo. Mis colaboradores cuentan con sus prestaciones de ley: IMSS, PTU, Aguinaldo, Vacaciones, se respetan sus horarios, tiene un comedor, baños limpios y áreas de trabajo con equipos decentes. Lugar para estacionar frente al negocio, etc., para mí ha sido un gran esfuerzo porque somos una empresa muy pequeña, 50 empleados, pero es muy importante que estemos lo más a gusto posible. Algunos empleados se han tenido que ir y a otros los he tenido que despedir. Afortunadamente conservo los mejores.
Después de cumplir con la ley, viene la parte motivacional, tene￾mos un gran problema en México con el tema del orgullo, somos muy sensibles a comentarios que supongan que no somos tan lis￾tos, entonces empecemos por aclarar que el orgullo no paga la renta ni las facturas, empecemos a educar a nuestra gente que no es malo no saber, lo malo es no reconocerlo. Necesitamos menos sensibilidad y más compromiso, pienso en un alemán que renuncia a su trabajo porque el jefe le dijo que no estaba bien lo que hacía con voz agresiva y desafiante. En México la gente renuncia a la menor provocación.
Lo que escribo, es por experiencia, empecé este texto con un “me cuesta trabajo creer” y no dudo que sí hay muchos buenos lugares para trabajar, pero la mayoría de los empleados de entre 6 y 15 mil pesos mensuales no están en los grandes corporativos. Me llama la atención que la gente que busca empleo sólo quiere una empresa de fama mundial o global o internacional, no les interesa una empresa pequeña, tienen grandes sueños y está bien, lástima que no haya tantas y suficiente empleo para todos, es lo que hay.
Y en defensa de los trabajadores, tampoco hay pequeñas empresas que respeten los derechos de los trabajadores y los motiven a seguir creciendo. Es una paradoja, lamentable, porque somos un hermoso país que debería tener una base de la clase trabajadora con ingresos promedio de $30,000 pesos mensuales. No de $5,000. En resumen, el bienestar de los colaboradores está en la sociedad que viven, en la seguridad que les brinda el Estado, en la educación que tienen y en trabajar en un lugar donde sean tratados con respeto y con las prestaciones de ley que corresponde. Claro, siempre y cuando sus acciones y capacidades también lo justifiquen, no creo que ser un buen patrón es tener a gente que no hace bien su trabajo o pasa más tiempo en Facebook que en sus deberes. Es válido defender a los colaboradores y también a los emprendedores.


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