María Estela González Villaseñor
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María Estela González Villaseñor

Directora General

Document Imaging Mexico

EL EFECTO “DIM”. LAS 4 CLAVES QUE
RESPONDEN A… ¿CÓMO LO HICISTE?
Dos resortes movieron la iniciativa de comenzar mi vida em￾presarial: Mi constante deseo y búsqueda de generar valor en mi
trabajo, y el estar harta de trabajar para una firma de consultoría
muy rimbombante, pero negrera; donde aprendí mucho, dormí
poco, y acumulé un cansancio traducido en 80 horas laborales a
la semana.
Pero las cosas suceden justo cuando tienen que suceder. Se nece￾sita de una crisis para evolucionar. Algo estaba muriendo y algo
estaba por comenzar: Así nació Document Imaging México,
(DIM). Y con ella, el apasionante camino del aprendizaje conti￾nuo.

Hoy, después de 16 años de haberle dado el «banderazo» a esta
intensa aventura reflexiono y comparto lo que a mi juicio han sido
las 4 claves que responden a esa pregunta que con regularidad nos
hace la gente:
“¿Dime cómo lo hiciste?” y a lo que simplemente contesto:

  1. Nunca te tomes el trabajo tan en serio.
  2. Se líder, no jefe.
  3. Crece a través de cada reto.
  4. Despréndete del ego.
    1.Nunca te tomes el trabajo tan en serio
    Al comenzar a tener más responsabilidades en nuestra pujante
    firma, y a medida que íbamos creciendo y se presentaban las ca￾racterísticas normales de una compañía en crecimiento, me vol￾ví menos tolerante, tendía a buscar el punto negro en todo, me
    llevaba las presiones a casa impactando negativamente mi vida
    familiar. Hasta físicamente, mi semblante había cambiado: el ceño
    constantemente fruncido.; el tono de la voz determinante y áspe￾ro, en medio de una actitud arrogante.
    En un desayuno de exalumnos de mi escuela, un par de amigas
    que me conocían desde entonces, sorpresivamente me dijeron:
    “¡Cómo has cambiado!, tienes ahora un carácter agrio y agresivo,
    ¿qué pasó con la amiga que era toda sonrisas en la carrera?” Su
    comentario fue una sacudida:
    ¿Qué había pasado con aquella persona tan alegre y optimista, que
    había sido desde pequeña? ¿A dónde se había ido la joven fresca
    y divertida?
    Desde ese momento me hice la promesa de jamás permitirme que
    la vida laboral y sus problemas cotidianos, terminaran con mi esencia y felicidad. Dejar pasar las cosas que no puedo controlar,
  5. y celebrar aquellas que si están en mi control.
  6. Afortunadamente y antes de que fuera muy tarde, dejé de pen￾sar que el volverme irritable y huraña, era el precio de ser una
  7. ejecutiva independiente y exitosa. Por el contrario, cada día debe
  8. comenzar y concluir con una sonrisa.
  9. Se líder, no jefe
    Debo admitir que en los inicios de DIM, el poder se me subía a
    la cabeza. Y más, viniendo de una personalidad mandona y con￾troladora como la mía (herencia de mi madre). No sé si llamarlo
    soberbia o naturaleza humana, pero me parecía tan solo lógico
    que, si yo era la «jefa», mis órdenes eran las adecuadas y debían
    seguirse al pie de la letra. Creí que simplemente no formaba parte
    de mi personalidad ser empática con la gente. ¡Qué equivocada
    estaba al pensar que ser jefe y ser líder eran una misma cosa! Me
    llevó tiempo entender la diferencia entre ambos conceptos, y es
    un hecho: entre más me acerco a ser líder, mejores resultados lo￾gramos en el equipo.
    Entendí que un jefe, genera miedo y un líder, confianza. Un jefe,
    busca culpables y un líder ayuda a corregir errores. Un jefe, lo sabe
    todo y un líder hace preguntas. Un jefe hace que el trabajo sea te￾dioso y un líder hace que sea interesante. Un jefe se interesa en sí
    mismo y un líder se interesa en el grupo.
    En mi continua búsqueda de convertirme más en un líder, has￾ta los cambios más sencillos han tenido grandes resultados. Por
    ejemplo, cambiar la palabra «culpa» por «responsabilidad», o uti￾lizar con más frecuencia la frase “¿Cómo te puedo ayudar”? Un
    líder consigue resultados a través de otros y debe predicar con el
    ejemplo si realmente quiere inspirar a su gente.
  10. Crece a través de cada reto
  11. En la vida, hay días bueno y días malos. Hay lluvia y arcoíris, hay
  12. días que suman y días que restan, pero cada día deja una enseñan￾za. Recuerdo una de mis primeras licitaciones de gobierno, donde
  13. mí sobre valoración me generó una falsa confianza: creía que el
  14. negocio que había creado era «tan innovador», que únicamente
  15. mi despacho participaría. Para mi sorpresa, 14 competidores más
  16. concursaron, incluyendo a corporativos con señores muy bien
  17. trajeados e intimidantes. Había trabajado 48 horas continuas en
  18. elaborar mi propuesta, y justo, en esa sala, llena de empresarios y
  19. funcionarios, me descalificaron.
  20. Comencé a llorar sin control ante la impotencia de haber perdi￾do. Estaba allí, derrotada, en lo que me parecía que era el fin del
  21. mundo, el mayor fracaso de mi existencia. Hoy me resulta tonto,
  22. pero en su momento, además de vergonzoso, me pareció trágico.
  23. Esta experiencia fue de mis primeras pruebas: un golpe muy duro
  24. en mi orgullo, pero me pude levantar, y esto es como andar en
  25. bici, si te caes y te pones nuevamente de pie las suficientes veces,
  26. va resultando cada vez más fácil, te sacudes la tierrita, y vuelves a
  27. rodar la rueda de la aventura. Esta característica de aguantar las
  28. caídas, se ha vuelto parte de la cultura de nuestra organización:
  29. nos caemos, levantamos, sacudimos, aprendemos y seguimos ha￾cia el siguiente reto.
  30. Despréndete del ego
    Confieso que en este punto aun me queda un largo camino por
    recorrer, pero estoy entusiasmada en ir mejorando, aunque sea a
    paso de gallina. Después de varios meses de trabajar para cerrar
    un proyecto grande en una empresa farmacéutica, el día que iba a
    ir con el comité para recibir la aceptación de la propuesta, al final
    de la junta, el líder del proyecto me dijo con toda frialdad:
    “Teníamos la intensión de cerrar nuestra negociación con uste￾des, sin embargo, gracias a tu ego, hemos decidido que no iremos
    hacia adelante. El día que aprendas a controlarlo, crecerás mucho
  31. como persona”.
  32. No podía creer lo que mis oídos estaban escuchando, ¡quién se
  33. creía este fulano! La verdad es que estuve deprimida y confundida
  34. por muchos días…
  35. El ego, ¡ay, el ego! “Soy el modelo a seguir, lo más perfecto creado
  36. por la naturaleza. Mírenme como lo hago, yo estoy bien, los de￾más están mal. Yo soy único e irrepetible: Yo, yo, yo, yo yo…”
  37. Hoy lo entiendo bien, y he logrado poco a poco irme despren￾diendo de él. Y entre más lo hago, más crezco como persona, y
  38. más útil soy para los demás. Desprenderse del ego significa cosas
  39. como; aprender a pedir ayuda, tener más tacto con las personas,
  40. estar abierto a recibir las opiniones de los demás, escuchar más y
  41. hablar menos. Sin duda, el aprender a dominarlo significa actuar
  42. con templanza y se convierte en uno de los más grandes aprendi￾zajes de quien aspira a ser líder.
  43. Finalmente…Hoy, después de 16 años de la creación de DIM,
  44. nos soy la que era y tampoco la que seré, y eso hace la vida ex￾traordinaria y vuelve a DIM extraordinario.
  45. Cada mañana al despertarme, practico un pequeño ritual, que me
  46. llena de energía y entusiasmo: pongo mi mano derecha en la parte
  47. izquierda de mi pecho, para sentir el latir del corazón y recordar￾me que estoy viva y que tengo una nueva jornada con grandes
  48. enseñanzas para compartir.
  49. Así lo hacemos en DIM, y tú ¿cómo lo haces?


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