Miguel Ángel Gabayet Bodington
CEO
Prosanté Cuidado Integral de la Salud
Karen C. Bodington González
Director de Educación y Contenidos de Prosanté
Prosanté Cuidado Integral de la Salud
EMPRENDIENDO EN SALUD.
LA AUTOMOTIVACIÓN Y RESILIENCIA
COMO CLAVES PARA EL ÉXITO
El emprendimiento en salud hasta hace poco se remitía exclusivamente a la inversión en desarrollo tecnológico para facilitar
el trabajo de los profesionales del ramo, así como en la obtención
de recursos para mejorar el tratamiento de diferentes enfermedades. Se puede observar claramente la evolución que ha sufrido la medicina en el desarrollo de nuevas herramientas para el
diagnóstico y tratamiento de padecimientos de alta prevalencia
en la población a nivel mundial e incluso, de problemas menos comunes, pero igualmente incapacitantes. Hemos visto las altas
cifras que invierten la industria farmacéutica para el desarrollo de
nuevos medicamentos y vacunas. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, la inversión en el 2014 en este
sector, estuvo alrededor de los 36,900 millones de pesos (MDP)⁵ .
La inversión en servicios privados para la atención en salud versus
las demandas de la población, es insuficiente según un artículo de
Price Waterhouse Cooper (PWC), y el emprendimiento en otras
áreas de ese sector es pobre, comparado con otros sectores.
Ya hoy, podemos encontrar diplomados en emprendimiento para
profesionales de la salud, y unas cuantas empresas que han incursionado con mayor o menor éxito en el campo de la prevención,
muchas de las cuales, si bien se dedican a la salud, están conformadas por un organigrama menos clínico y más administrativo y
financiero.
¿Qué sucede?, ¿Acaso la tradición hipocrática separa el ejercicio
dentro del campo de la salud de la posibilidad de desarrollar una
oportunidad de negocio?, ¿El juramento Hipocrático es hoy obsoleto ante las demandas capitalistas del mundo globalizado?
Cultural y tradicionalmente en México y muchos países de Amé-
rica Latina, la medicina ha sido relacionada con un apostolado,
ante los ojos de algunos, los médicos que cobran mucho, lucran
con el dolor de los menos favorecidos, algo que rompe con el juramento hipocrático realizado al terminar la carrera.
“Mantendré la noble tradición médica en lo que a publicidad, honorarios y dicotomía se refiere.” Dice el juramento en el enunciado 12; lo que implica no poder promover publicitariamente los
servicios de salud, ni recibir comisiones por parte de centros de
salud o servicios de laboratorio, farmacias, etcétera.
Claro que existe un por qué y se trata de evitar malas prácticas en
los servicios de salud; en donde el objeto fundamental es prevenir
las enfermedades, restaurar la salud, y salvaguardar la vida de las
personas. Sin este acotamiento a la práctica médica sería posible
que algunos incurrieran en prácticas deshonestas con la finalidad
de incrementar los ingresos productos de los bonos y comisiones,
algo tan atractivo en otros sectores productivos.
¿Es posible entonces conservar la rectitud Hipocrática, adecuando los servicios de salud a las nuevas propuestas del mercado?
En Prosanté Cuidado Integral de la Salud, creemos que sí, pero se
requiere mantener claro el fin último, que siempre deberá ser el
bienestar de las personas atendidas, esto definitivamente conlleva
una serie de contratiempos que requieren de un alto grado de automotivación y una gran capacidad de resiliencia⁶ .
Es necesario mantenerse firmes ante las prácticas que se consideran valiosas para la consecución de este fin, implica no prestarse al
ejercicio de simulacros con tal de obtener un contrato.
Para ello, nos hemos dado cuenta que la clave es educar, educar y
educar. Educar a nuestros clientes, mostrándoles lo que es verdaderamente importante para el desarrollo de buenos programas de
salud, que impacten positivamente en la población y que se sostengan el tiempo necesario para lograr buenos resultados.
Educar a los usuarios del servicio, para que comprendan la importancia de su participación y su corresponsabilidad para obtener
de éste lo esperado. Educar a la sociedad, para que aprenda a reconocer el justo valor de la atención en temas de salud, en donde
el apostolado radica en la posibilidad de no perder de vista el trato que pone por delante la dignidad humana; y al mismo tiempo no
se encuentra peleado con la posibilidad de generar una buena remuneración por el servicio.
En nuestra experiencia después de 25 años de atención directa a
pacientes, la incursión en el mundo empresarial ha requerido de
una alta dosis de automotivación; para conservar el ánimo de seguir adelante a pesar de darnos cuenta del gran desconocimiento
que existe en el mundo empresarial sobre temas de salud; en donde una propuesta técnica no explica todo lo que él o la Directora
de Recursos Humanos debe comprender, más allá de cuál es el
servicio más económico y que se realice en menor tiempo y por
supuesto de la más alta calidad. Se requiere automotivación para
preferir perder un contrato, antes de ir en contra del fin último, la
salud y el bienestar de las personas.
Hemos vivido los últimos tres años en una montaña rusa, que ha
requerido, de constancia, trabajo y sobre todo mucha paciencia;
lo cual ha rendido frutos en los casos de éxito en los que hemos
logrado transmitir el mensaje y conformado un engranaje extraordinario de trabajo colaborativo Empresa-Colaboradores y
Prosanté.
Por otro lado, en otros casos el resultado no ha sido tan satisfactorio y hemos perdido oportunidades que esperamos recuperar en
la medida que permee esta cultura de salud a las organizaciones
en donde el sustento económico se coloque sobre las bases profundas del humanismo hipocrático.
Porque la importancia de la resiliencia en todo este proceso, pues
porque frecuentemente las condiciones del mundo empresarial
nos llevan a límites de tensión extremos, y sin la capacidad de
resiliencia, sería imposible retomar las riendas y seguir adelante.
En Prosanté esto ha sido posible gracias a la conformación de un gran equipo unido bajo la misma filosofía y valores. Estamos
convencidos de que es posible hacer un cambio en temas de salud
dentro de las empresas y que poco a poco se abrirán los foros en
donde a partir de la información puntual y clara en esta materia,
se permitirá el desarrollo de programas exitosos que incrementen
la productividad de las organizaciones, como respuesta de colaboradores comprometidos, leales y sobre contentos de pertenecer a
una organización con sentido humano que promueve su cuidado.
A pesar de que la principal estrategia de venta en los servicios de
salud para las empresas, está sustentada en argumentos económicos como las cifras reportadas por el Foro Económico Mundial,
en el que por cada dólar invertido en programas de salud en el entorno laboral, hay un retorno de la inversión de 3.27 dólares; o que
hay una reducción del 26% de bajas por enfermedad y del 28% en
costos de salud; o bien una reducción del ausentismo de aproximadamente el 19% y esto puede resultar tremendamente atractivo
para las empresas. De acuerdo con el modelo SOLVE, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la implementación de
programas de bienestar; se traduce en beneficio para las empresas
ya que, “La base de una empresa exitosa son las personas que trabajan en ella y su cultura organizacional. Los trabajadores en un
ambiente de apoyo se sienten mejor y más saludables, lo cual a su
vez lleva a un menor ausentismo, una mayor motivación, mayor
productividad, mejor reclutamiento, menor rotación, una imagen
positiva y una responsabilidad social corporativa consistente”⁷ .
Creemos que vale la pena continuar por este camino, que exige
innovación, creatividad y disciplina, ya que el cambio que puede
realizarse dentro de las organizaciones, permeará hacia las familias de los colaboradores, generando necesariamente un impacto
social a largo plazo. Con un pie en el futuro y otro anclado en el
pasado.
Nuestra era está marcada por la prevalencia de la obsolescencia
en todo cuanto nos rodea, de ahí la necesidad de estar siempre
un paso adelante en la creación de servicios y productos para
nuestros clientes, sin embargo, por la naturaleza de nuestro giro,
creemos fundamental mantener enraizados nuestros valores institucionales: calidad, calidez, ética, innovación, respeto y compromiso a otros tan antiguos, como los estipulados en el juramento
hipocrático, hago mención de cuatro de los 14 puntos que me resultan sustanciales y tan vigentes hoy como hace dos mil cuatrocientos años:
-“Practicaré mi profesión con conciencia y dignidad”.
-“La salud de mis pacientes será el objetivo prioritario
de mi trabajo”.
-“Guardaré el máximo respeto a la vida y dignida hu-
manas. No practicaré, colaboraré, ni participaré en
acto o maniobra alguna que atente a los dictados
de mi conciencia”.
-“Procuraré mantener mis conocimientos médicos
en los niveles que me permitan ejercer la profesión
con dignidad y seguridad”⁸.
Para Prosanté, éste es el camino hacia la verdadera satisfacción en
el ejercicio de nuestro quehacer cotidiano, en donde el bienestar
económico de todo nuestro equipo, estará vinculado siempre con
nuestro sentido de vida, promoviendo internamente, aquello que
ofrecemos a quienes adquieren nuestros servicios, el equilibrio
vida – trabajo, la salud y el bienestar, convencidos de que: “Vivir
Sano es Saber Vivir”




