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Por: Patricio Diez de Bonilla

CEO

BANCO COMPARTAMOS

“En equipo logramos grandes cosas.”

Sin lugar a duda el 2020 y 2021 serán dos años que tendremos en nuestra cabeza por toda nuestra vida, es más, cuando ya no estemos presentes, como sociedad, veremos hacia atrás y estudiaremos a detalle lo que pasó, cómo reaccionamos ante estos sucesos y trataremos de entender las implicaciones que este año tuvo para toda la humanidad en las siguientes generaciones; ya que todos estaremos de acuerdo que fue un año en el que todo cambió…

A finales del 2019 e inicios del 2020 empezábamos a escuchar de un virus que nacía en China, nos parecía muy lejano el incidente y difícil de sentirnos amenazados por este, ya que en el pasado habíamos presenciado el nacimiento, y el posterior control, de emergencias sanitarias como lo fue la influenza H1N1, Ébola, Gripe Aviar, entre otras. Así que mientras en Asia combatían de forma decidida este suceso, en México continuamos atentos, pero sin tomar acciones de ninguna índole y así fueron los primeros tres meses de ese año, en donde sé la OMS decreta la pandemia en marzo, y empezábamos a reaccionar de manera asimétrica en cada país, en cada industria y en cada compañía, ya que cada uno entendía, o quería entender la amenaza, de forma distinta.

Después de haber tenido retos operativos durante el 2017, en el 2018 tomamos acciones que se hicieron notar en mejores tendencias de nuestra compañía durante el 2019 y a inicios del 2020, entregamos uno de nuestros mejores trimestres en los treinta años de historia del Grupo, crecíamos a más del 25% cuando la economía se estaba desacelerando; a pesar de estos buenos resultados, antes de terminar el trimestre sabíamos que debíamos prepararnos para una etapa de alta volatilidad e incertidumbre, fue así que decidimos implementar un plan de atención a la pandemia en donde tratamos de entender e interpretar las noticias que veíamos del extranjero y su potencial impacto en el país. Fue así que tomamos decisiones contundentes enfocadas en lo que nos quedaba claro que era lo más importante… la salud de las personas, y aquí hablo de nuestro equipo, de nuestros clientes y de la salud financiera del Grupo.

Ante las restricciones de movilidad, y el temor que se sentía en el ambiente ante algo incierto, sabíamos que los primeros meses debíamos contener a las personas. Nuestros clientes y el equipo debían sentir, con Gentera y Compartamos, ese cobijo que habíamos perdido ante la contingencia y fue así como definimos un plan de tres etapas en donde la primera etapa de contención duró tres meses. En este lapso, ofrecimos a todos nuestros clientes la posibilidad de no pagar sus créditos por algunas semanas para poderles dar cierto alivio ante la caída tan grave que habían sentido en sus ingresos. Adicional a nuestros clientes, teníamos que proteger a nuestros más de 22 mil colaboradores y lejos de reducir puestos, beneficios, sueldos o prestaciones, reforzamos sus coberturas médicas para que estuvieran más protegidos ante esta pandemia. Estas decisiones tendrían un impacto importante en el grupo, sin lugar a duda comprometían nuestra liquidez y en algún escenario podrían impactar de forma muy relevante el capital del Grupo. Tuvimos claro que a pesar del costo no podíamos no hacerlo y más aún cuando el valor fundamental del Grupo es velar por las personas y fue así que asumimos ese enorme costo. En estos primeros tres meses en donde empezamos a trabajar de manera remota, al inicio con incredulidad de que fuera posible hacerlo, y continuamos tomando acciones para proteger:

1.La salud financiera de la compañía, en este eje tomamos toda la liquidez que nos fue posible, suspendimos los dividendos para proteger el capital y tomábamos provisiones para riesgos de crédito, muy por encima de la norma, aun cuando no era evidente el deterioro de la cartera. 2.Entendimos el sentir del cliente y sus necesidades, estuvimos muy de cerca haciendo entrevistas de manera remota para saber cómo estaban siendo afectados y cuáles eran sus necesidades para desarrollar mejoras a los productos que les fueran valiosas. 3.Trabajamos muy de cerca en la salud física y mental de nuestros colaboradores, desarrollamos programas en línea para contenerlos emocionalmente y tratamos de dar cobijo en todo momento a aquellas personas que estaban siendo contagiadas. Siempre pusimos a las personas enfrente de nuestras decisiones, a pesar de los grandes costos.

La segunda etapa duró tres meses adicionales, y el foco era contener a los clientes tratando de reestructurar, ya que sabíamos que el crédito para capital de trabajo sería fundamental para poder volver a reinventar sus negocios y mantenerlos generando ingresos para sus familias y su comunidad. El equipo en campo reaccionó de una manera increíble, ya que sabía que habíamos cuidado de su salud durante todo el inicio de la contingencia, y ya con claridad de los protocolos de seguridad para salir a la calle, salimos enfocados en servir a los clientes, el equipo sabía que estaba haciendo algo muy relevante para millones de familias y nunca bajó los brazos, el esfuerzo fue agotador, ya que para lograr todo esto en tan poco tiempo, los días, semanas y meses fueron eternos, requerían que todos desde nuestra trinchera hiciéramos lo que nos correspondía y sin lugar a dudas todos sumamos para que, en el tercer trimestre, la mayor parte de los clientes fueron reestructurados y se mantuvieran vigentes con su crédito, protegiendo así su historial crediticio. A pesar de este gran esfuerzo tuvimos clientes que por el impacto en su negocio y economía local desgraciadamente no pudieron recuperarse y fue ahí que decidimos asumir el costo total de esto lo cual nos generó las primeras pérdidas de nuestra historia. El impacto fue muy relevante, pero las medidas para proteger nuestra salud financiera fueron eficaces y la solidez del grupo se mantuvo a pesar de estos resultados adversos.

La tercera etapa está enfocada en la reactivación, ante una contracción económica tan relevante, sabemos que millones de personas requieren de crédito para reinventarse, personas que tenían un empleo formal y lo pierden, buscan en la microempresa productiva esa solución para la generación de ingresos que los ayude a enfrentar condiciones tan adversas como las que se siguen sintiendo. Es así que, habiendo acabado con la reestructuración, aceleramos el otorgamiento de crédito y logramos tener un rebote muy importante en la cartera de crédito, en tan solo tres meses crecíamos más de 11% en México lo que habla de la necesidad de mantener el crédito abierto, lo más gratificante es que la calidad de esta nueva cartera está ya mejor ubicada que cuando iniciamos la pandemia, sin lugar a dudas los clientes valoran lo que recibieron y buscan protegerlo en un entorno donde el acceso a crédito se ha vuelto más complejo. A pesar de estas mejores tendencias, al cierre del año la cartera de crédito se había contraído, así como nuestra base de clientes, sin embargo, las acciones que tomamos durante el año nos hicieron terminar en una situación financiera sólida, con clientes que reconocen el apoyo que se les brindó en momentos difíciles y un equipo motivado y con un gran deseo de seguir impactando positivamente la vida de millones de personas ayudándolos a impulsar sus sueños en este 2021 que apenas arranca.

Pero ¿qué cambió? ¿Por qué tuvimos que esperar a una pandemia para ver lo verdaderamente importante de nuestra vida? En un momento tan retador como el que vivimos, a todos nos quedó nuevamente claro el valor de nuestra salud y lo importante que es cuidarla. Nos enfocamos en proteger a las personas que más queremos, y cuidamos, más que nunca, a nuestras familias, con las que, bajo el mismo techo, tuvimos que enfrentar la incertidumbre que se vivía en la calle. Valoramos nuestro empleo y nuestra forma de generar ingresos ahora la atesoramos porque la sentimos perdida. Nos dejamos de preocupar por cosas superfluas, que no añaden valor en nuestras vidas y que solamente nos generan tensiones con las que no vale la pena vivir.

Hoy tenemos un enorme reto enfrente, no solo sanitario, también económico y social. El mayor aprendizaje que me ha dado esta etapa ha sido la fortaleza de un equipo, empezando por nuestras familias, de los colaboradores en cada empresa (independientemente su tamaño), de la relevancia que tiene la buena coordinación entre los integrantes de un gobierno además de su relación con el sector privado, y finalmente, lo importante que es el trabajo en conjunto de los gobiernos antes los grandes retos sociales. Me parece muy difícil pensar que como sociedad podamos lograr resultados de manera individual, si bien estamos obligados a contribuir desde nuestras trincheras, tenemos la enorme responsabilidad de interactuar con terceros y sumar todos en la construcción de una mejor sociedad para nuestros hijos, espero de verdad que no necesitemos otra pandemia para entender que solo como equipo podremos construir un mejor entorno para las siguientes generaciones.

¿Y a ti ya te quedó claro?


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