José Emilio Morales Mancera
Director
Despacho Morales Mancera
Corporate Global Responsability
¿Un ideal, una utopía, una máscara, o una forma exitosa para todos?
¿Cómo ve un consultor estratégico realista y un consejo de administración que busque la eficiencia, junto con la ética y la justicia,
los pasos indispensables para construir una empresa sustentable
en mundo globalizado que requiere visualizar nuevas estructuras
sin destruir lo construido?
Todo lo que aquí se diga es opinable e invita a un diálogo o debate,
no pretende ser un reporte de investigación terminado. Pero el tema es apasionante y oportuno.
¿Cómo lograr la solidaridad entre capital y trabajo?, ¿La subsidiaridad o ayuda eficiente sin dadivas, esto es, que al menos capacitado se le ayude a alcanzar sus posibilidades en el trabajo y como
persona?
Pues este reto, ser solidario entre accionistas como pares y subsidiario entre desiguales (no en cuanto personas, sino en cuanto
formas de participación) es el fundamento de la responsabilidad
interna de la empresa, de la familia y de la escuela.
Ésta es la única manera de reducir las desigualdades sociales, no
es a través de dadivas sin límite sino de repartir capacidad y responsabilidad.
El desarrollo o es armónico en educación familiar, escolar universitaria y empresarial o no es un desarrollo sólido. La comunidad-universidad-empresa es base del desarrollo.
Dominar y explotar a los otros ha sido la principal pasión en la
historia humana desde Caín y Abel. Dominar y utilizar, esto es
alienar al otro, verlo como cosa utilizable, despersonalizarlo.
La empresa responsable no se basa en la autoridad como poder de
dominio sobre empleados, clientes o proveedores pues tiene tres
características: es solidaria, es subsidiaria y, entiende y busca el
bien común, o sea su poder es para servir.
La participación entre diferentes y distintos es la pasión de los
pocos que saben construir equipos e instituciones.
Los verdaderos líderes son quienes trabajan con la gente y construyendo gente, no sobre la gente. El liderazgo no se da por nombramiento sino por capacidad y humanismo personal.
La autoridad es personal, o la tienes o no. Te la da el conocimiento
práctico y la honestidad; el poder te lo dan o te lo quitan, es de
fuera. Lo recibimos del grupo o del dueño, o de ambos. Autoridad
sin poder no sirve, pero el poder sin autoridad es desastroso. Lo
importante no es el igualitarismo sino la participación de los distintos y diferentes.
Las leyes de la participación son:
- Ser básicamente diferente.
- Ser enormemente complementarios para los fines.
- Ser parte de un proyecto estratégico posible y definido.
Obedecer una autoridad competente porque sabe del tema y es
honesta para poder imponer el orden necesario. Una mala autoridad destruye la mejor institución: El ignorante y el deshonesto.
Una orquesta es el mejor ejemplo de participación: los timbales
no se parecen a los violines, ni estos a las flautas. Tienen que estar
afinados, lo que los hace complementarios para ser compatibles y
se requiere una buena partitura (estrategia), y un mejor director
que no eche todo a perder, lo cual es frecuente. La empresa es parecida. Las diferencias enriquecen la armonía, se requieren profesionales diferentes economistas, ingenieros contadores, abogados
diferentes pero participativos.
¿Qué tanta transformación de leyes se requiere para que el estado
intervenga en el plan de justicia social, sin que se pierda la convicción liberal de que no debe de estorbar las iniciativas individuales,
antes debe impulsar la libertad de inversión y de mercado?
Superado el marxismo por ineficiente al negar la propiedad privada y el libre mercado, que igualaba a todos en la miseria, entramos
a un capitalismo sin brújula, que, si no se orienta hacia un orden
desde la óptica y voluntad de los propios actores, podrá llegar y
de hecho ya llegó a estar entre ser un capitalismo salvaje y deshonesto en provecho de unos cuantos, o en un capitalismo estatista
y centralizado como el de China, también en provecho de unos
cuantos partidos y políticos.
¿Será una forma de socialismo capitalista que en el fondo es un
retorno a la injerencia total del estado?
El ideal de un afán de libertad es “tener tanta sociedad cuanta sea
posible, y tanto estado cuanto sea necesario”, pues esto equivale a
tanta libertad cuanta sea posible, y tanta normatividad y burocracia cuanta sea la mínima indispensable, para que se cuide el orden
social en el mercado y en el trabajo.
El orden del entorno político y social es aun lo más importante
para la empresa. La seguridad pública, por ejemplo, es obligación
del estado, así como el cuidado del gasto público y del endeudamiento.
La macro economía vive de la empresa productiva. El estado no
produce nada solo reparte pródigamente con inteligencia o con
estupidez, con fines de propaganda o con sentido de subsidiaridad y bien común en los tres poderes y en los tres niveles de gobierno. Esto puede crear un «costo país» enorme. Dar empleo sin
valor agregado no es dar trabajo productivo.
El costo social de la empresa en un entorno de delincuencia organizada, produce el crecimiento desmedido del aparato burocrático para ejercer control, lo cual reduce la productividad total del
país.
El «costo país» crece cuando el estado no puede cumplir con sus
funciones y éstas tienen que ser suplidas por organizaciones privadas. Por ejemplo, ¿Cuánto cuesta la seguridad de personas y familias? Si cada quien cumple su papel la productividad crece.
El costo del estado ineficiente en el orden interior consiste en la
falta de control de su propio equipo federal, estatal y municipal,
como burocracia triplicada, que acaba con el valor agregado como
país e impide la competencia en el mercado global. La máxima
inmoralidad es que los propios funcionarios o diputados se fijen
sueldos y prestaciones. Los enormes presupuestos han corrompido a los partidos que son como bolsas de ocupación y reparto de
percepciones.
El estado y los políticos son para servir a la sociedad no para servirse de ella
Libertad con orden y orden con libertad es la función de un estado
que quiera la justicia y el desarrollo no solo lo material sino también en el espíritu y la cultura de los seres humanos. La subsidiaridad exige que el inferior se haga cargo de las responsabilidades
que pueda para, con capacitación, sea cada vez más competente
en nuevas responsabilidades.
“No haga el estado lo que puede realizar la sociedad, capacite y
apoye el estado a la sociedad menores, familia, escuela, empresa
para que pueda realizar cada vez más”.
Sin solidaridad y sin subsidiaridad social desde el estado, la justicia social no se puede realizar.
La vía de la justicia social la ponen las leyes justas del estado, pero
los trenes que corren por la vía los pone la iniciativa individual o
sea las empresas, ambos son el fundamento y el fin de ser socialmente responsable.
Esto nos hace ver que una Empresa Socialmente Responsable exige un marco político y legislativo también socialmente responsable. El mundo globalizado nos lleva a cambios estratégicos continuos por presiones de mercados, riesgos monetarios y nuevas tecnologías desarrolladas a una velocidad hasta ahora desconocida y que no tiene reversa.
Los deportes nos enseñan mucho de reglas racionales claras y
prácticas, bien estructuradas sobre principios sólidos que exigen
pocos cambios en el tiempo y así un árbitro competente sólo requiere de criterio para gobernar un juego con libertad y orden al
mismo tiempo.
La normatividad exagerada, en continuo cambio: fiscal, mercantil
policial, demuestra la falta de criterios que le dan forma en quienes legislan sin saber por dónde. La corrupción se origina en la
mala legislación o en la excesiva, que da origen al soborno o a la
extorsión.
Si el capitalismo como propiedad privada y de libre mercado desde el punto de vista del derecho natural es lo óptimo, el sistema
capitalista de libertades es propenso a que se trepen ratas y ratones en las instituciones privadas y públicas, que no se saben cuidar
de sí mismas. Este sería el primer mandamiento de la empresa
socialmente responsable, ser limpia y transparente porque tiene
la mejor de la gente no sólo técnica sino humana.
La huida de las humanidades clásicas y de la filosofía en las escuelas y en los medios empresariales como conocimientos útiles, ha
reducido el nivel cultural de los administradores por ahora fríos
técnicos superficiales. En el campo de la política, la carencia de
cultura es cada día más frecuente, por lo que da pena escuchar a
ciertos oradores.
La tecnología es magnífica e indispensable para trasformar la materia, pero al hombre lo modifica la cultura como filosofía y la
religión auténtica, sin fanatismos ni superstición.
Las universidades gastan millones en tecnología de la informa ción, menos en divulgación de la ciencia y muy poco o nada en
el humanismo y la filosofía que forma personas y líderes. Por ello,
hay pocos políticos de nivel. Las universidades humanistas en
ciertas partes de Europa siguen funcionando y mejoran la calidad
de los políticos.
La empresa socialmente responsable suministra AL CLIENTE el
mejor producto al precio justo, AL TRABAJADOR el mejor salario posible y la capacitación, AL ACCIONISTA dividendo atractivo y AL ESTADO el pago legal de los impuestos.




