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Por: Eugenio Riveroll Picazo

Fundador

LAS NETAS

“Mejor que con palabras, la sinceridad se muestra con acciones.”

– Shakespeare.

El primer día de julio del 2021 fue mi primer día de retiro de la empresa que originalmente fundé y que hace poco más de dos décadas fue adquirida por una multinacional dedicada a la tecnología. Te podrás imaginar que durante días seguía –y creo que seguiré-, haciendo referencia a la dirección, teléfono y cuenta de correo que por 30 años había utilizado.

Así pues “me puse una nueva corbata” y aprendí a hacerme un nudo diferente, después de guardar la vieja en el armario. Esto me hizo recordar mi primer día de trabajo. La noche anterior a ese día, lleno de preguntas y nerviosismo, preparé todo lo necesario cuidadosamente para no llegar tarde, pero olvidé algo de lo que me percaté hasta la mañana siguiente: no sabía hacerme el nudo de la corbata y además no había nadie que me dijera como.

A partir de este mes de julio estoy concentrado en un nuevo emprendimiento: Las Netas, cuyo propósito es facilitar el aprendizaje empresarial de una forma muy práctica y muy “neta”, con la ayuda de expositores de alto nivel que nos comparten su propia neta sobre un tema en particular y en el cual son expertos, para que así podamos aprender de sus experiencias, si es que nos convencen.

Cuando un mexicano advierte que dirá “la neta” sobre lo que sea, se está comprometiendo a no dar espacio más que a la verdad; anuncia y se compromete a ser sincero, al menos en su próximo comentario. El diccionario define sinceridad, como el modo de expresarse o comportarse sin fingimiento y esto es lo que perseguimos en Las Netas.

Ser sincero no tiene medias tintas, o se es sincero o no; en ciertos momentos puntuales ya sea al opinar, escribir o hacer una reflexión y no necesariamente tiene que ver con buenas o malas intenciones, pero si es imperativo ser sinceros con nosotros mismos sobre si contamos con toda la información, preparación, visión, conocimiento, convicción, responsabilidad, autoridad para hablar. El escritor Rick Godwin dijo: “la sinceridad no es decir todo lo que piensas, sino sentir todo que dices”.

Lo que recién leíste, me permite abrir la puerta al comentario que aquí comparto y que se refiere a la sinceridad en el ámbito empresarial; así pues, seamos sinceros con nosotros mismos al contestar las siguientes preguntas, bueno si así lo quieres.

Liderazgo. Podría escribir párrafos sobre el tema, pero me centraré en preguntarte que tan bien informado y preparado te encuentras para dirigir a tu empresa, departamento o proceso. ¿Cuántas horas has dedicado a tu capacitación en el tema durante los últimos doce meses? ¿Cuentas con tu plan de capacitación para los próximos meses? ¿Sabías que uno de los principales riesgos para la humanidad es la existencia de líderes no preparados? Sinceridad hacia nuestros equipos son indispensables para mantener una clara y efectiva comunicación, evaluarlos y mejorar.

Compromiso con tu cliente. ¿Cuentas con los mecanismos para escuchar a tus clientes en forma recurrente? Y la neta, ¿les haces caso? Muchas empresas se han concentrado en diseñar planes de lealtad y recompensa a sus fieles consumidores y lo cual es muy bueno, pero pocas han hecho planes sobre como demostrarle a sus clientes, que ellos como empresa también son leales y prueban su preocupación facilitándoles la interacción. Hay ejemplos de cadenas que el proceso de devolución de un producto demuestra lo contrario. Cuando el cliente experimenta un excelente servicio y al final una grata experiencia, se genera una sincera lealtad en automático.

Calidad. Este término se asocia primeramente a los productos y servicios que una empresa ofrece, pero también es aplicable a sus propios procesos internos y a los relacionados con sus colegas de cadena. ¿Cuentas con un sistema de calidad automatizado e integrado a tus operaciones? ¿Tienes los mecanismos que te permitan reaccionar rápidamente? ¿Es la calidad sinceramente una de las prioridades de tu empresa o área de responsabilidad?

Adaptabilidad. Standard and Poor ́s hizo un estudio relativo a como el tiempo de vida de las empresas ha ido reduciéndose dramáticamente durante los últimos años, principalmente por la falta de adaptación ante la aparición de diferentes disruptores. Antes el pez grande se comía al chico, ahora el pez ágil es el que se come al lento. ¿Cuentas con iniciativas sólidas para convertir y mantener a tu empresa en modo adaptable? Que tu empresa sea adaptable no es un deseo, sino un proceso de mejora continua en el que tus colaboradores corroboren la sincera participación e involucramiento de la alta gerencia para así generar en consecuencia, su sincera participación y compromiso en el proceso.

Tecnología. El mayor de los disruptores de todos los tiempos y que en los últimos años ha generado frecuentes y dramáticos cambios en los modelos de negocio es precisamente la tecnología. ¿Qué iniciativas tienes para implementar herramientas tecnológicas? ¿Qué tan lejos estás de tus competidores en su utilización? ¿Qué herramientas I 4.0 has decidido implementar y por qué? ¿Cuentas con un plan de transformación digital? ¿Tomas decisiones estratégicas basándote en costos operativos? Si no has tomado en cuenta el uso de la tecnología para mejorar tus procesos, proteger o aumentar tus mercados y defenderte o diferenciarte de tu competencia, sinceramente te digo que has puesto a tu empresa en alto riesgo de sobrevivencia.

Recursos Humanos. Todos los aspectos que te he mencionado son diseñados, implementados y se mantienen gracias a las personas que conforman tu equipo de trabajo. ¿Estás seguro de que inviertes lo necesario en capacitarlos? ¿Cuentas con un plan documentado para la adquisición, desarrollo y retención de talento humano? ¿Eres de los que piensa que la capacitación es cara o inútil por tus “altas” tasas de rotación de personal? En este inciso hablamos de personas, de aquellas “manos que fabrican lo tuyo”, por lo que hay que tomar en cuenta muy seria y sinceramente las iniciativas relacionadas con ello.

Podría seguir con otros temas que son también de suma importancia para cualquier empresa, sin importar su giro o su tamaño: como el compromiso con el medio ambiente, cumplimiento de normatividad, planeación estratégica y operativa, colaboración con clientes y proveedores o validación de planes de contingencia, pero quisiera concluir con uno en particular y el cual exige sinceridad.

Autoevaluación. El que no mide no mejora. El que no se compara con otros no crece. ¿Tienes un sistema de evaluación basado en indicadores de desempeño? ¿Existe la disciplina de revisarlos con la frecuencia que cada uno de estos requiere? ¿Se implementan medidas correctivas y/o preventivas? ¿Haces “benchmarks” como parte de tu proceso de mejora continua? La autocrítica no existe si no es sincera.

La actitud de los mandos gerenciales y altos directivos es clave para la generación de ventajas competitivas, aunque en ocasiones suele convertirse en la principal barrera no solo para avanzar, sino incluso para garantizar que la empresa subsista. No más “diablitos” para pagar menos luz, mejor invierte recursos para garantizar llevar a tu empresa a donde necesita estar, pues empresa que no deja (haciendo bien las cosas por supuesto), se deja.

www.LasNetas.mx


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